martes, 17 de marzo de 2015

El Pueblo Fantasma



Este es un señor pueblo. Un señor pueblo fantasma, claro. Llegó a albergar en sus mejores días a casi 200 habitantes, con párroco y escuela. A mediados del siglo XX, como la mayoría de los pueblos que abandonados, este fue quedando poco a poco despoblado. En 1967 se produjo el último nacimiento. Después de abandonar el pueblo dos personas en 1975, quedó solo último habitante de la población; allí vivió muchos años de soledad hasta su muerte, en enero de 1994. La principal causa de este abandono como siempre es la escasez de agua y la dureza del clima. 
Hoy, los cardos que ha arrancado el viento ruedan por las calles y entran en los portales abiertos y acaban invadiendo las casas deshabitadas.
Su iglesia construida en siglo XVII, conserva bastante bien toda su estructura. Una arcada exterior da paso a un porche, copia de las construcciones románicas de la zona, con la típica piedra de yeso de la zona sus muros presentan un aspecto basto y áspero, pero consistente. De trazas goticistas presenta una sola nave, de buen tamaño y altura, sacristía y coro. Adosado al muro norte está el cementerio, comido por vegetación y escombros. En la parte sur hay unos arcos que en su momento compusieron un pórtico de entrada que resguardaba de las inclemencias de la meteorología a los habitantes en la entrada a los oficios.
Tuvo un retablo, que costó 14.373 reales, conforme a la tasación que hizo el señor Provisor en 14 de Marzo de 1606. El retablo era sin duda una buena obra, pues sus autores eran dos grandes artistas: Luis Gabeu y Lope de Mendiete. En el retablo mayor había una buena escultura de La Asunción. La hizo, don Francisco Gauna Castro Pérez, el año 1638.


Omitimos muchos datos de este lugar para conservar en lo posible lo que todavía queda de el, solo el caminante aventurado podrá escuchar las historias que las animas que lleva el viento cuentan y solo los huesos de las tumbas profanadas serán sus vigilantes.