martes, 5 de abril de 2011

Vallekas PAU, decadencia anunciada (Madrid-España)

Con sus bulevares sobredimensionados que se extienden hacia el horizonte, carentes de tráfico o paseantes, y sus aisladas agrupaciones de edificios, recogidas entre solares vacíos, parques semiabandonados, reservas de suelo, viejas vías pecuarias y espacios “verdes” sin definir, el ensanche de Vallecas en el sureste de Madrid revela la desmesura del boom inmobiliario de la última década y la desolación de la crisis actual.

Son proyectos ganados en concursos abiertos por sus autores, que proponen investigar nuevas maneras de ocupar el terreno, nuevas técnicas constructivas, nuevos materiales y nuevas configuraciones tipológicas.

En su espíritu inventivo, los proyectos mantienen vivo el viejo impulso de la arquitectura racionalista de crear los prototipos de una futura utopía social. Las reivindicaciones de los maestros del movimiento moderno del siglo pasado por una vivienda social sana, digna y funcional, bien iluminada y ventilada, y ubicada en un barrio dotado con servicios básicos.

La colección más densa de proyectos públicos se encuentra en el bulevar de la Naturaleza, alrededor de sus famosos “árboles de aire” del estudio Ecosistema Urbano, ahora reproducidos para el pabellón de Madrid en la Expo de Shanghai.

Los “árboles de aire”, plazas de sombra envueltas en mallas verdes de vegetación, ocupan los cruces del bulevar, cerrando vistas que en el resto del ensanche son demasiado abiertas. Son los únicos lugares en la zona donde se oye el canto de los pájaros. Alrededor se sitúan algunos de los proyectos más atrevidos de la EMVS, con acabados de planchas metálicas galvanizadas, texturas corrugadas y colores de una intensidad pop.

Es una auténtica utopía de la joven arquitectura madrileña, apenas un cruce de calles, como las utopías suelen ser.

En una de las manzanas se encuentra la propuesta de Enrique Barrera y César de la Cueva, del estudio Haiku Arquitectura, que rompen con la típica manzana cerrada del barrio. En su lugar, hacen flotar sobre el solar varias barras extendidas de viviendas, apiladas unas sobre otras, y deslizándose sutilmente en sus orientaciones. Están sujetas exclusivamente por las columnas de las escaleras y ascensores, mientras cerchas de dos plantas de altura en cada barra permiten luces de hasta 18 metros.

En una manzana próxima, Javier Camacho y María Eugenia Macías han proyectado un bloque de viviendas como si fuera un gran armario de madera lacada, donde las ventanas se ocultan del sol detrás de puertas plegables. Para las fachadas han empleado un nuevo sistema ligero de tableros baquelizados de alta densidad, de color mostaza, y facetada para reflejar la luz de la tarde. El juego de colores y texturas continúa en el otro lado del bulevar, donde Hugo Araujo y Marién Brieva han creado una manzana-fortaleza rematada por torres recubiertas de planchas metálicas de un color verde ácido, en donde cada planta es un piso individual.

La zona también recoge obras de arquitectos más experimentados. En los bloques proyectados por Mariano Bayón se destacan las luminosas fachadas de vidrio. Eugenio Aguinaga ha salpicado las fachadas de otra manzana con rojos, naranjas y amarillos, una variación sobre el colorido proyecto en la zona de Campamento que realizó con el arquitecto mexicano Ricardo Legorreta. Y Salvador Pérez Arroyo, junto con Eva Hurtado, han proyectado una obra contundente y rigurosa, con bloques de hormigón blanco que parecen flotar sobre el suelo, animados con elementos de color y huecos a gran escala.


Epilogo

Que pasara dentro de un par de decadas o menos, cuando sea necesario un mantenimiento de esas atrevidas fachadas.
Esos andamios diseñados para que por ellos trepasen las enrredaderas que hoy en dia ya están marchitas. Monumentales fachadas metálicas, donde solo el oxido en silencio abrazan las estructuras.
Cuanto tiempo aguantaran las hoy todavia impolutas fachadas el asedio de los grafiteros, para dejar plasmado el arte de los que pronto abandonaron la escuela.
Cuando todo ocurra, nosotros o alguien nuevamente seremos testigos del Arte de la decadencia.

























5 comentarios:

  1. vaya flas me a dado después de estar viendo las maravillas abandonadas. no viviría en ninguna de esas viviendas de ventanas enanas, son como cuevas

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  2. Impresionante blog solo puedo felicitarte por el trabajo hecho, solo 1 dato respecto a esta entrada, los grafiteros los defines como jóvenes que abandonaron pronto la escuela y te puedo decir que hay auténticos artistas con sus estudios, y no hablo de la E.S.O. que son graffiteros y nunca se les ha reconocido su arte por ser ilegal. Creo que les pintas de jóvenes bandalos, antisistema o como quieras llamarlos y, aunque muchos es así, que para son delincuentes. El graffiti es toda una cultura poco extendida pero para nada una forma de bandalismo, yo a los niños que pintan tonterías y demas no los considero graffiteros, porque poner tu nombre en una pared solo es una forma de llamar la atención y darse a conocer pero los artistas, desgraciadamente, están en el anonimato y quien no lo esta es porque hace obras de arte dignas de museo. Espero que no te haya molestado el comentario, solo quería matizar, y espero que sigas con el blog que sin duda es digno de guardar en favoritos y seguir leyéndolo con el paso del tiempo. Un saludo de un chico que se consideraba graffitero y solo pintaba paredes ;).

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  3. Buenos días Sergio:
    En primer lugar darte prácticamente toda la razón, quizás en mi exposición he sido demasiado radical al meter a todos los que se dedican al grafiti en el mismo saco. Por supuesto que he visto pintadas de excelente calidad, por desgracia son las menos.
    Si hay algo que me saca de quicio cuando visito ciertos lugares abandonados, es verlos llenos hasta la bandera de garabatos de muy dudosa calidad.
    Sin embargo vivimos en un País libre y debemos respetar las expresiones de cada cual por mucho que particularmente no las comparta, en fin ojala los buenos artistas de animen a seguir dejando su arte estampado en donde su temeridad les permita.
    En mis artículos sobre la zona militar de Campamento si saque algunas instantáneas de grafitis de gran calidad, si no lo has visto échale un vistazo.
    Sin enrollarme mas me despido dándote las gracias por tus comentarios, que al fin y al cabo son los que más valor dan a un blog...
    Jabier Suárez.

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  4. Es cierto que los edificios son horrorosos, no se si lo harán a propósito para diferenciar la vivienda libre de la vpo. Ademas, he vivido en uno de esos edificios y las calidades dejan mucho que desear.
    Lo que no es cierto es que este abandonado o que no viva gente. Todos esos edificios están habitados al 100% y en las pocas parcelas que van quedando en este lado del pau, la empresa municipal de la vivienda (emvs) sigue construyendo, parece que eso de la crisis no va con ellos.
    El aspecto del barrio es bueno actualmente, pero yo también pienso que en 20 años va a ser horrendo si no se realiza el mantenimiento adecuado a estos edificios

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  5. Felicidades por estas fotografias. La iniciativa, me ha parecido de una originalidad exraordinaria. Cuando veo este tipo de construcciones, no por menos se me viene a la mente como se puede vivir en este entorno rodeado de tanto hormigón. Los arquitectos de estos horribles edificios deberian de hacer un acto de contricción y hacer penitencia por este delito hacia el resto de los mortales.Siempre hemos guardado en nuestros recuerdos determinadas construcciones que han soportado el paso del tiempo, sin una tecnología tan precisa como la actual, y que ha pesar de ello las seguimos llamando obras de arte. ¡igualito que esto!

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