miércoles, 22 de junio de 2011

El Balneario escondido

 
Este balneario se encuentra localizado en un pequeño oasis de vegetación y humedales, un espectacular salto de agua en forma de cascada que cae sobre el río en un bello paraje con toda las naturaleza a su alrededor, conocido como El Molino del Obispo.
Sus aguas sulfurosas frías afloran a 16 grados, con un caudal aproximado de 2.000 litros a la hora y tienen propiedades curativas para diversas dolencias. Antaño permanecía abierto desde el 15 de Julio al 15 de Septiembre.
 
Hoy en día el balneario se encuentra clausurado y totalmente abandonado.
El citado cuenta de dos edificios principales: La torre con aspecto de castillo y las instalaciones principales a la orilla del rio.
Complicado visitarlo, además de pasar bastante inadvertido a ojos curiosos, ya que solo podemos ver uno de sus laterales, las zarzas, hiedra y otras plantas lo han ido envolviendo con el paso de los años, hasta un punto que para la mayoría de los visitantes se hace una labor de leñador llegar a tocar sus muros.
 
Recorrimos no sin mucho esfuerzo su perímetro; puertas y ventanas tapiadas con ladrillo hacían imposible entrar al recinto, solo por algún hueco podíamos ver vagamente lo que su interior escondía.
Una vez allí y con arañazos hasta en la cartera ninguno pensábamos en abandonar sin antes jugar la única carta posible.
 
Sus muros lisos imposibilitaban cualquier intento de escalada, pero una ventana abierta del segundo piso nos brindaba la oportunidad de profanar su historia escondida.
El acceso parecía estar claro, lo que no quedaba tan claro era como llegar a él, solo un árbol adyacente podría servirnos de escalera improvisada. Con cuidado y decisión trepamos por el tronco del escurridizo sauce hasta conseguir una altura adecuada. Encaramados en el mismo ya podíamos divisar atraves de aquella ventana un largo pasillo iluminado por el trasluz que de sus puertas salía, dándole un aspecto fantasmagórico al lugar.
 
Ya solo quedaba lo mas fácil, asirnos al cerco de la ventana y entrar; un metro o menos de distancia nos separaban del éxito, pero por más que intentabas estirar los brazos faltaban unos escasos centímetros...imposible era la sensación que rondaba mi cabeza mientras miraba con respeto la profunda acequia que servía de foso medieval.
 
Una caída en aquel apartado lugar podía llevar aparejada una rotura de piernas o brazos, también un simple esguince y por qué no algo mucho mas trágico. Mientras calibraba esas desalentadoras opciones comencé a bascular sobre la flexible rama, mis dedos acariciaban la roída madera de la ventana, hasta que por fin con firmeza pude encaramarme a ella.
El acceso estaba conseguido otra historia seria bajar por el mismo sitio.
 
 




























 

 

 

4 comentarios:

  1. Es impresionante el balneario este. Parece increíble que un edificio así esté abandonado. El reportaje es sensacional, como todo el blog.
    Un abrazo
    RGC

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  2. Se nota que es de dificil acceso y apartado por bien que se conserva y sobretodo que no tiene los graffitis. Muy buen reportaje.
    West.

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  3. fue unos de los mas costosos reportajes verdad niño?

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  4. Y tan costoso, incluso hubo momentos en los que temí por mi integridad fisica; pero si hay un hueco, eso significa que ya estamos dentro

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