miércoles, 24 de agosto de 2011

Juegos de Guerra


Desde la carretera llamaba la atención aquellas construcciones por su tamaño y singularidad arquitectónica; todo indicaba que era una explotación agropecuaria y decidimos acercarnos, no sin problemas para dar con el camino, ya que circulábamos en dirección contraria a la misma y por autovía.
Después de unos kilómetros y muchos baches allí nos encontrábamos y con una gran sorpresa al ver aquel cartel informativo. Quien iba a imaginar que aquellas instalaciones abandonadas, resultaron ser una zona de entrenamiento militar y policial.
Cámaras no se veían, perros sueltos tampoco y el acceso fácil, pronto deambulamos con cuidado y cierto temor por aquel lugar.
Todo estaba revuelto, algunos casquillos de fogueo encontramos dispersos por los suelos. En las zonas superiores correspondientes a las naves existían unos parapetos a modo de lugares para ocultarse.
En las zonas dedicadas a viviendas encontramos ropa de caballero en muy buenas condiciones (camisas, pantalones, incluso un pijama cuidadosamente colgado en su percha).
Pensamos que no hace mucho tiempo que este lugar se ha dedicado a su finalidad actual, según un calendario colgado en la pared. Este era de 1998.
Una de las primeras ideas que pasó por mi cabeza fue que este lugar haría las delicias de mas de un aficionado al airsoft, eso por no pensar en los odiosos grafiteros; metros y metros de pared para dejar unas firmas de dudosa calidad estética y con suerte sin faltas de ortografía.
Disfrutamos durante gran parte de la mañana en aquel lugar, después decidimos seguir por alguno de los caminos que rodeaban la finca y a pocos metros de allí un descubrimiento muy extraño.
Desde luego que mis conocimientos de botánica son extremadamente limitados, pero aquel campo de amapolas llamó poderosamente mi atención, fijaros en la última foto de este reportaje y decirme:
¿Adormidera o simples amapolas secas?