martes, 8 de noviembre de 2011

La Fábrica de Aceite


Que quedaba donde no quedaba nadie.
Hasta donde llegaron los olores de aquellos tiempos.
Solo el insistente Sol soportaba las paredes de adobe de aquella vieja fábrica de aceite.
Albergue de cigüeñas y torcaces.
Luces que algún día atravesaron cristales, hoy acompañan al viento; iluminando y meciendo los montones de telarañas que decoran el lugar suspendidas de sogas inertes.
Nadie más entro allí en los años que pasaron, la maleza y algún que otro arbusto se agarraban con fuerza a lo que nuestro recuerdo de la Fabrica quedaba.
Eso fue lo que vimos, o quizás nunca vimos nada, cegados por la decadencia del lugar.















1 comentario:

  1. sin duda! un lugar que me gustaria visitar!
    bonitas fotos compañero!
    un saludo!

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