miércoles, 31 de agosto de 2011

Palacio de los Gosálvez (Albacete - España)


Palacio de estilo francés versallesco localizado  en Albacete, España. Su construcción inició en el año 1902 a mando de Enrique Gosálvez. Sin embargó, años más tarde este fue abandonado durante la Guerra Civil Española, que abarcó los años de 1936 al 1939, originando el rápido deterioro de la edificación.

El palacio duró muchos años en malas condiciones hasta que fue comprado por la familia Núñez Ruiz en el año 2006, quienes eran los propietarios de un hotel situado en los alrededores de La Roda. Los Ruiz, restauraron y remodelaron la edificación, para convertirlo en un complejo hotelero, proyecto que hoy en día está en proceso constructivo.
El estilo que distingue este impresionante palacio es procedente de las mansiones del norte de España que data desde el siglo XX. Este palacio esta compuesto por tres torres, y por dos alas de una planta, las cuales están situada a cada extremo del edificio central. En el mismo medio de este conjunto se puede apreciar la base de una antigua fuente conocida con el nombre de La Zarina, que fue un regalo que le ofreció la esposa del Zar ruso Nicolás II, Alejandra, a la familia Gosálvez.


El edificio que se encuentra en el centro del complejo tiene tres plantas, pero la última comprende al tejado; el cual era de madera cubierto de zinc. Cada una de las plantas miden 32 metros de largo por 16.6 metros de ancho. También posee en la entrada principal, un gigantesco y hermoso balcón de 9 metros de largo, y el tejado posee en su centro una pequeña torreta que es perfecta para mirar los alrededores.
En el interior de esta edificación central también se apreciaba un elegante hall y una hermosa chimenea de carbón. También se podía acceder a las demás plantas, por una hermosa escalera imperial y una escalera de caracol, que se podía percibir desde la entrada principal. Sin embargo esta quedó muy deteriorada luego de la guerra.


El edificio que está en el extremo izquierdo del la edificación central es de 40 metros de largo, y de 13 metros de ancho. Este ocupa una superficie de 520 metros cuadrados. En la parte interna había dos estancias:
La Denominada Sala de los Espejos; en donde se podía apreciar diferentes dibujos y una fuente artificial.
Y, la estancia que pose una chimenea con el emblema de Enrique Gosálvez.

El edificio que está situado a la derecha del edificio central, es muy parecido al edificio de la izquierda. Posee una serie de habitaciones y aseos de menor tamaño a comparación con la torre central. A través de este edificio se puede acceder más rápido y fácil al sótano.

En el proyecto de reestructuración de este palacio, se distribuirán salones que serán utilizados para realizar bodas, un campo de golf, 15 bungalows, etc. ahora bien, solamente se remodelaran las áreas dañadas, no se construirán otras edificaciones, ya que según informes de los compradores, van a respetar el encanto original de la edificación el cual fue declarado el 16 de junio del año 1993, como bien de Interés Cultural.






























 

martes, 30 de agosto de 2011

La Carcel abandonada de Hellín. La Memoria Histórica.

Esta es la segunda vez que visitamos este singular establecimiento.
Nuevas instantáneas vistas desde un punto de vista neutral y comentarios sin nuestra particular opinión es lo que os mostramos a continuación.


Antaño en las afueras del pueblo se encuentra junto a la fábrica de esparto la llamada en su época Cárcel de Hellín.
Este edificio originariamente no era un establecimiento penitenciario propiamente dicho, pero en aquellos años de tribulaciones si fue dedicado por una de las partes contendientes a este triste fin.
En aquellos años de vencedores y vencidos, no solo pasaron por estas dependencias los cautivos y opositores al Régimen vigente, también sirvió de morada a todo tipo de delincuencia común.
Ya son pocas las personas que en su niñez vivieron estos hechos... y callan. Sus frágiles memorias no quieren revivir aquel doloroso pasado.
Por miedo, por vergüenza o quizás porque nunca podremos cambiarlo.
Ellos nos miraban con sus ojos vidriosos y cara desconfiada. ¿Porqué aquellos forasteros por algo  que nadie tenía respuesta, ni ganas de contestar.
La juventud si sentía la tentación de saber y conocer las cosas que pasaron entre aquellas viejas paredes, pero también  sus mayores callaron al ser sonsacados.
Sobre pilares de hierro se asientan las vigas de madera que dan sustento al decrépito edificio, sus suelos entarimados ahora dejaban ver sus lúgubres sótanos, pero ya no había puertas; aquellas que al chasquir de sus cerrojos crispaban la mirada de sus moradores.
Muchos fueron los que al oírlo comenzaron a rezar entre lágrimas y lamentos.
Cuando el sol clavó la sombra de los oxidados barrotes en nuestro pecho, nos despedimos de todas y cada una de las animas que nos guiaron en este nuestro camino.