martes, 22 de noviembre de 2011

Repsol decadencia

Como en muchas ocasiones viajábamos sin rumbo fijo por la N-301 dirección ninguna parte.
Yermos campos de secano se perdían en el horizonte, dando a entender que por aquellos lugares manchegos poco podríamos encontrar.
Sin embargo un detalle llamo poderosamente mi atención, y ese detalle era el precio de la gasolina que mostraba un gran panel de Repsol al pie de la carretera. Hacia unas horas había llenado el deposito a un precio de 1,305 el litro y allí se podía ver y bien grande... efitec 95 a 1,124 euros el litro; no lo pensé dos veces y di media vuelta en cuanto el escaso trafico me lo permitió.
Aparque junto a uno de los surtidores y cuando fui a coger la manguera para repostar quede perplejo al no encontrar la manguera; un ligero vistazo basto para darme cuenta que ningún surtidor tenia su correspondiente manguera. !!! Que extraño !!!

Mirando detenidamente a mi alrededor todo estaba sumido en un silencio que solo la suave brisa del viento otoñal rompía. No había nadie, las luces apagadas, a través de los cristales no se veía persona alguna, desde luego que muy, muy extraño.
Aquel lugar estaba abandonado y por su estado no hacia demasiado tiempo. En su interior, sobre las estanterías, todavía quedaban artículos que fueron despreciados
Ordenadores, cajas registradoras y demás material de oficina yacían inertes esperando el paso del tiempo.
Adyacente también había un restaurante donde ya no  se oiría nunca mas la estridente voz del camarero pidiendo una nueva ración. Las aceiteras llenas sobre las polvorientas mesas; prácticamente todo estaba como la noche antes de ser cerrado.
Dentro de los muchos abandonos que he visto quizás este tuviera el encanto especial de no haber sido quizás fotografiado por nadie.
Habíamos encontrado un museo de los profundos cambios que puede llegar a producir una autopista, dejando moribunda la vida que en otro tiempo cobijaba la antigua nacional.