Las nubes amenazaban aquella soleada tarde para dar paso a un cielo de sangre.
Alguien dijo escuchar el sonido de un traqueteo continuo. En la lejanía, quizás el de mejor vista divisó columnas de humo.
Todos y cada uno callaron, silencio que se rompió con el zumbido de la radio…
“Compañeros por aquí no pasaran”.
Alguien dijo escuchar el sonido de un traqueteo continuo. En la lejanía, quizás el de mejor vista divisó columnas de humo.
Todos y cada uno callaron, silencio que se rompió con el zumbido de la radio…
“Compañeros por aquí no pasaran”.
Pero pasamos a sangre y fuego.




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