En nuestro continuo deambular por carreteras sin rumbo fijo llamo la atención semejante fachada.Donde supuestamente debió haber algún tipo de escudo o distinción, grabado en cemento había una fecha: “1998”. ¿Fue quizás el comienzo de su abandono?Una gran fachada de aspecto sumamente ornamental, escondía tras sus portones violados grandes techos de madera apoyados sobre pilares, formando arcos lúgubres a la mirada de extraños.Aquellas viejas tinajas ya no eran de barro, pero los años y el guano de las palomas les daban un aspecto diferente.Nada quedaba para saber algo más del lugar, solo nuestras cautas pisadas rompían el silencio invernal alborotando a sus únicas moradoras, las palomas.













