viernes, 29 de junio de 2012

El Bunker

Las nubes amenazaban aquella soleada tarde para dar paso a un cielo de sangre.
Alguien dijo escuchar el sonido de un traqueteo continuo. En la lejanía, quizás el de mejor vista divisó columnas de humo.
Todos y cada uno callaron, silencio que se rompió con el zumbido de la radio…
“Compañeros por aquí no pasaran”.
Pero pasamos a sangre y fuego.