miércoles, 12 de septiembre de 2012

Castillo de Barcience (Toledo-España)

Una vez llegamos a Barcience en la provincia de Toledo, nos dirigimos hacia el lugar donde se encuentra el castillo, nos dirigimos por un camino que pasa cerca al cementerio, debemos seguir por una pista de tierra que va por un pequeño pinar y nos conduce hasta el castillo.
De acuerdo a la historia, desde los siglos XI y XII el pueblo de Barcience fue una zona fortificada, luego de haber pertenecido a la Orden de Santiago fue cedido por el Maestre don Enrique IV de Castilla al adelantado don Alfonso Tenorio quien era cabeza de la familia de los Silva, condes de Cifuentes desde 1 454 y fueron ellos quienes construyeron el castillo en el siglo XV iniciando Juan de Silva y concluido por su nieto, durante el siglo XVI fue provisto de artillería y guarnición, pero luego pasó a ser parte de las casas ducales del Infantado, de Osuna y Pastrana, fue donado por estos últimos al papa León XIII quien finalmente lo vendió a una persona particular, junto con el término y el pueblo, por lo que se quedó con el nombre de Castillo de Barcience.
Este castillo tiene planta casi cuadrada y lo que más destaca es su Torre del Homenaje que si tiene forma cuadrada que en su muro exterior se puede observar la imagen de un enorme león rampante que fue el símbolo de la familia Silva, esta torre del Homenaje está ubicada a un extremo de la construcción y al otro se encuentra otra torre rectangular de mayores dimensiones, se observan también torres redondas o cilíndricas en los ángulos posteriores, la parte interior de este castillo está totalmente destruida y mucho más el recinto o antemuro que lo protegía, se puede observar dos plantas y los adarves que recorren las murallas de una a otra torre, al parecer tuvo un foso y una barrera, de esto quedan dos interesantes cubos que protegían la puerta de entrada al recinto.
Se observa claramente que la parte mejor conservada es la torre del Homenaje al igual que la estructura exterior que está hecha en mampostería, está protegida bajo la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1 949 y la ley 16/ 1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
De acuerdo a estudios, de este castillo no existe ninguna documentación en el que indique que fue parte de alguna acción bélica, por lo que se indica que fue utilizado principal y exclusivamente a lo largo del tiempo como mansión señorial. Actualmente es de propiedad privada.






















 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Harinera abandonada de la calle Uclés

La Harinera de la calle Ucles es uno de esos abandonos encontrados  por casualidad; era la segunda vez que andábamos en esa zona, habíamos intentado entrar en otra harinera que se encontraba medio en ruinas y con una peligro de colapso de su cubierta, por lo que se divisaba desde su exterior poco más que las paredes y un segundo piso derruido era todo o que quedaba; justamente enfrente de la misma tuvimos oportunidad de realizar un interesante reportaje de una mansión o así la llamarían en su tiempo por sus grandes dimensiones, el caso es que pateamos el pueblo en busca de cualquier otro abandono y la suerte y el empeño nos llevaron a fijarnos en una gran fachada de cristales rotos y rejas que nos dejaron ver lo que ninguno imaginamos, sin embargo los últimos rayos de sol anunciaban nuestra partida.
Lo dejaríamos para el siguiente fin de semana y así fue. Temprano nos pusimos en camino, llagamos a media mañana, la calle estaba bastante concurrida, aparcamos y con cara de turistas comenzamos a merodear en busca de algún punto débil; desde luego la fachada principal la descartamos rápidamente, aquello parecía un castillo con unas rejas que ni aun trepando hubiéramos podido llegar a la primera planta del edificio que tenía prácticamente todas sus ventanas rotas y abiertas de par en par y no sería porque no hicimos cálculos de cómo subir pero quien tenía reaños para hacerlo, yo desde luego que no y como yo el resto, si a eso le añadimos el insufrible pasar de paseantes, el intento hubiera acabado en el cuartel de la guardia civil sin duda. Total que la mejor opción fue irnos a tomar el aperitivo y esperar a que la gente regresara a sus casas a comer y así fue.
Serian las dos o tres de la tarde, el sol manchego seguramente marcaba más de 40 grados a la sombra y allí no había sombra ninguna.  Dos veces dimos la vuelta al solar en busca de algún hueco por donde acceder a las instalaciones, pero nada de nada. Sin embargo los ojos inquietos de Julia mostraron una pequeña puerta que cedía sin problemas en una casa derruida colindante, albricias habíamos dado con la llave maestra para entrar de una manera correcta a la par de elegante.
Con sigilo, rapidez y sin alborotos nos encontramos en un más que magnifico abandono y eso que todavía no habíamos visto nada. Desde la parte trasera el edificio constaba de tres partes diferenciadas: una zona que habría sido la de descarga del grano, otra propiamente seria la fabrica y una tercera dedicada a vivienda y oficinas, así fue acertamos de pleno; eso se debe a que ya hemos toreado en muchas plazas y algunas cosas en arquitectura  se repiten.
En la zona dedicada a la descarga del grano había un par de maquinas en un perfecto estado de conservación ¿pero quien podía augurar lo que inmediatamente veríamos?
Entramos a las dependencias de la fábrica; sentimos el frescor inmediatamente, el revolotear de las palomas y un pequeño susto... Ratas devorando el grano que todavía quedaba esparcido por el suelo. Aquello no se podía presentar mejor a nuestros ojos, maquinas cubiertas de telarañas a estrenar diría yo, todo el complejo típico de las harineras en perfecto estado, creo que hasta el olor a madera inundaba nuestra pituitaria. Ni una sola pintada, tampoco destrozos vandálicos, solo el paso del tiempo, la humedad y los cambios radicales de la climatología  habían terminado con la madera de las ventanas, rompiéndose sus cristales como es lógico.
La fabrica se dividía en un sótano y dos plantas más, en todas ellas la maquinaria ofrecía infinidad de ángulos para ser inmortalizados por las cámaras y a ello nos pusimos sin mayor dilación.
Después visitamos la parte correspondiente a la vivienda, donde el estado era peor por estar más expuesta a la climatología, puertas caídas al igual que sus techos cedían por el paso del tiempo, no obstante aquellas dependencias y sus sombríos pasillos  tenían su encanto.
No recuerdo cuantas horas pasamos yendo de un lugar a otro, buscando y buscando ese encuadre especial. Ojala todos fuéramos un poco más conscientes del valor de estos sitios para así compartir información de esta y otras localizaciones pero la experiencia nos demuestra que en pocas semanas este maravilloso lugar lleno de leyenda se habría convertido en un nuevo estercolero para los aficionados a nuestro hobbie.
Terminamos el relato con una pequeña información cultural del sistema que utilizaban estas fábricas de harina.
Hemos tenido la grata sorpresa de encontrarnos una magnífica fábrica de harinas Sistema Daverio.
Como muestran las fotografías, la maquinaria se conserva en bastante buen estado a pesar de las deficiencias que se observan en el edificio. Entre ellas destacan los laminadores Daverio, que creemos identificar con el modelo "Novo-Diagonal" que nos lleva a los años 1920-30.
Como vemos en las fotos la fábrica adopta el sistema suizo de cilindros denominado Daverio Henrici y Cía. de Zúrich. Este sistema se impuso a partir de la década de los 20 y estuvo vigente hasta incluso los años 70.Desconocemos el funcionamiento exacto de este sistema de molturación, parece ser que los resultados eran más productivos y de mejor calidad que los tradicionales. La energía eléctrica movía las turbinas alojadas en el semisótano de la planta baja, y por medio de poleas y cintas se transmitían las fuerzas a las demás plantas en las que se alojaba la maquinaria necesaria para la molienda, la limpia, el cernido y la aspiración. Maquinaria que se conserva íntegra a juzgar por las imágenes. Tras un complicado viaje de una planta a otra, que pasaba consecutivamente por la desterradora, monitor en zigzag, deschinadora, triarvejón, despuntadora, hidrolavadora, rociador de agua, depósitos de reposo… el trigo completamente limpio y en óptimas condiciones era sometido a varias moliendas. El resultado no era solo harina de gran calidad, sino también tercerilla, cuarta y salvado de hoja, usados en alimento del ganado.