jueves, 13 de diciembre de 2012

Estación de ffcc abandonada de Las Infantas. Años después...

Regresamos a ver sus paredes, las ventanas seguian dejando pasar el viento, mientras las puertas permanecian abiertas esperando a su ultimo pasajero
 











 
 
 
Quien volveria a sentarse en su comodo sillon de epoca?

Monasterio de los Lamentos

La iglesia monástica cisterciense de Santa María de la Sierra, situada a media ladera de la sierra, entre Collado Hermoso y Sotosalbos, es hoy un desolado conjunto de ruinas de propiedad particular.

 

A pesar de que ya en 1931 estas ruinas fueron declaradas Monumento Histórico Artístico, el abandono es total, y el propietario lo ha convertido en una granja apícola.
 
 
El primitivo monasterio tiene su origen a principios del siglo XII, en 1133, cuando Pedro de Agén, obispo de Segovia, permite la fundación benedictina, hecho que hay que encuadrarlo en el esfuerzo que reyes y alto clero de la época dedicaron a la repoblación de la cuenca sur del Duero. Sin embargo el actual edificio, no inicia su construcción hasta su nueva afiliación por la orden cisterciense, en la segunda década del siglo XIII y probablemente las obras continuarían hasta la siguiente centuria.
 


La iglesia, única parte del monasterio que se conserva con la suficiente integridad para ser estudiada, tiene tres naves sin crucero que todavía se mantienen en pie. Están divididas en cinco tramos y alcanzan la misma altura aunque tienen diferente anchura, siendo la central la más amplia y, de las laterales, la meridional es más grande. Su separación se llevaba a cabo por arcos apuntados y doblados que cargan sobre pilares cruciformes con columnas adosadas a sus cuatro costados. Sólo permanece abovedada la meridional, y el presbiterio del ábside principal.


El conjunto de cabecera y muros periféricos, edificda en mampostería, debió ser lo primero en levantarse a comienzos del siglo XIII y es la parte más deteriorada, casi desaparecida. La escasa calidad arquitectónica denota que la construcción se inició sumida en una acusada escasez de medios económicos. Más tarde, se levantaría la estructura de soportes del interior de mucha mayor calidad, construido en perfecta sillería. Arcos formeros doblados y apuntados cabalgan sobre pilares cruciformes con semicolumnas apoyadas en todos sus costados.

 
Los primeros tramos de la nave central, por la escultura de capiteles de temática animalística muy sencilla, sobre todo aves, pertenecen a una tradición plenamente románica y se construirían aún durante el siglo XIII. Aunque de manos diferentes, algunas aves entrelazando sus cuellos se representan en varias construcciones del taller de Fuentidueña y el águila atrapando a un conejo se ve en la portada de Cerezo de Abajo y en Sequera del Fresno.
 

Los capitales más abundantes son, sin embargo, los fitomórficos, aunque no pertenecen a una estilística homogénea. A medida que se avanza hacia los pies del templo y sobre todo en la nave septentrional se estilizan para dar motivos de estética gótica con profusión de crochets. También aparecen columnas que, en lugar de apoyarse en el piso, surgen de ménsulas. Estas dos características apuntan a que los tramos finales de las naves y, principalmente la septentrional pertenecen a una época que podría trasladarse a finales del XIII o comienzos del XIV.


La fachada de poniente tiene una rica portada apuntada de arquivoltas con dientes de sierra y puntas de diamante sobre jamabas y sin columnas, con un gran rosetón sobre ella, rodeado de un par de contrafuertes. No cabe duda del parecido que esta fachada tiene con la de Santa María de la Huerta en Soria, no sólo por la disposición de los elementos sino por el parecido juego de formas de molduras de las arquivoltas.