jueves, 3 de enero de 2013

Central hidroelectrica abandonada (Toledo-Spain)


Toledo fue capital del Reino Visigodo, en cuyos fueros se constatan algunas alusiones a la normativa de los molinos de agua.
Es lógico pensar que en la capital, y más teniendo en cuenta las buenas condiciones del cauce del Tajo, ya existiera algún molino corriente durante esa época.
El encajonamiento del río, con su fondo y orillas berroqueños facilitaba la construcción de azudes, para cuyo levantamiento bastaba con dejar caer los bloques graníticos desde las escarpadas riberas de esta ciudad.
Los datos (a los que hace referencia Miguel Méndez–Cabeza Fuentes en su edición), del numero de molinos de distintas épocas parece que dejan claro que fueron los situados en el bucle del río Tajo a su paso por Toledo.
En concreto se contaron hasta diez, que curiosamente debieron ser los que mas actividad mantuvieron: Safont, Río Llano, Artificio, San Ildefonso, Hierro, San Sebastián, La Vieja, Daicán, La Cruz y Azumel.























Castillo de Calatrava

La fortaleza actual es de grandes dimensiones (46 000 metros cuadrados), y fue construida por los caballeros calatravos en los años 1213 a 1217, después de la batalla de las Navas de Tolosa, empleando como mano de obra a buena parte de prisioneros tomados en dicha batalla. Una vez erigida, se convirtió en sede de la Orden de Calatrava, y en una de las más importantes fortalezas de Castilla. Su historia corre pareja a la de la propia Orden.
Fue construido para sustituir como sede maestral a la ciudad de Calatrava la Vieja, situada más al norte, en la margen izquierda del río Guadiana, lugar donde a mediados del siglo se había fundado esta orden militar.
El castillo pervivió hasta el siglo XIX, en que fue abandonado tras las desamortizaciones religiosas emprendidas por el ministro Mendizábal para sanear las cuentas estatales en 1835.Hoy en dia se han acometido reformas de importancia para su conservación.