domingo, 21 de abril de 2013

Casa de los Llanos (Segovia)



Allí donde nada queda dejamos marcadas nuestras huellas, las miradas silenciosas que recorrieron aquellas desvencijadas estancias y el olor a hierba mojada fueron la compañía en una fría mañana de invierno.

Y sus muros quedaron maltrechos, sus ventanas violadas y sus puertas vencidas, que podíamos hacer nosotros además de olvidar lo que ni siquiera era un recuerdo.

Nadie nos vio, nadie nos oyó porque allí nadie estuvo aquel día de los difuntos.




















 
 



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