lunes, 30 de septiembre de 2013

Casa de la Palomilla (Toledo)

Buscar lugares abandonados no es tarea fácil y son muchos los medios a los que recurrimos los aficionados para la localización de los mismos. Nosotros en particular usamos con frecuencia los mapas del IGN (Instituto Geográfico Nacional), en ellos y por su detalle encontramos parajes que pueden ser de interés, ya sean casas, fincas, iglesias, monasterios y un largo etc. de enclaves.
La finca que hoy os presentamos "La Casa de la Palomilla" es uno de esos lugares, sin embargo esta no fue una localización de las que acabamos de explicar. Esta fue fruto de la casualidad buscando otro enclave que si encontramos junto al rio Tajo, una antigua molienda pero que una vez localizado el sitio nos llevamos la desilusión del siglo; después de tanta pista y exponer el coche a cualquier tipo de avería a causa del estado del terreno, resulto no estar abandonada como pensábamos según las fotos satélite de Google. Un gran cartel presidia la enorme verja, anunciando la titularidad de la misma, hoy en día propiedad de una famosa empresa constructora.
Tuvimos que deshacer el camino que tanto trabajo nos había costado encontrar y retomar el asfalto camino de regreso a Madrid. Pensamos... "Otro día de fracaso", en fin así es la aventura. Como hacemos normalmente en estos casos, el camino de regreso que elegimos es cualquiera que se aparte de las grandes autovías o carreteras principales. Algunos kilómetros después, Julia advirtió de unas casas no muy lejos del asfalto y que tenían buena pinta; buscamos el camino que se dirigía a la finca sin pensarlo dos veces. Según nos acercábamos el lugar crecía en interés hasta que la famosa cadena cortaba el paso a vehículos ! Bueno es hora de aparcar y hacer algo de ejercicio!
Nos acercamos a la puerta principal de la finca cerrada a cal y canto, pero en uno de los extremos había una ventana con las rejas retorcidas que daban paso al interior de una de las casas. No obstante gritamos con fuerza para ver si éramos contestados, alli solo retumbaron nuestras voces.
Normalmente comenzamos la visita recorriendo los exteriores de la finca por dos motivos: 1º Por si nos encontramos con alguien y 2º para fotografiar los mismos.
La finca era bastante grande, un gran  número de viviendas se apiñaban en torno a un gran patio central, típica construcción castellana rural. En una de sus esquinas las casas dejaban paso a una valla metálica donde la puerta de acceso estaba arrancada de cuajo y dejaba franco el paso al interior de la finca y no solo a esta si no a la vivienda principal... esta vez el triunfo estaba de nuestro lado.
Su interior estaba intacto y con bastante mobiliario, cabe destacar en la entrada una magnifica mesa con unos enormes pies de alabastro sobre un kilim marroquí, sabe Dios cuanto debería pesar la misma, porque una sola persona no podría ni moverla. La vivienda estaba como si acabaran de irse sus propietarios, reinaba el orden y se mantenían bastante limpias todas sus estancia.
Al final pasamos el resto de la tarde disparando nuestras cámaras a todo lo que nos llamaba la atención y aquí os dejamos, disfrutando de lo que nosotros vivos aquel día de suerte.





























Si alguno de nuestros lectores está interesado en colaborar con nosotros facilitando alguna localización que considere oportuna quedaríamos muy agradecidos, para ello simplemente escríbenos a la siguiente dirección con tu propuesta.




 

3 comentarios:

  1. Qué gran hallazgo; y además un un estado perfecto.
    Tuvísteis una gran suerte después de la decepción inicial; ¡No hay mal que por bien no venga!

    Un saludo.

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  2. Tiempo sin verte ...ya nos iras contando tus viajes por tierras continentales!!! que aquí todo se sabe,jaj

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    1. Así es compi; este verano tocó Barcelona y Ávila; es que la península me gusta mucho más que las islas; a ver cuándo me mudo para allá, jajajaja,

      Saludos!!

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