viernes, 25 de enero de 2013

La Carcel

Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo,
van por la tenebrosa vía de los juzgados:
buscan a un hombre, buscan a un pueblo, lo persiguen,
lo absorben, se lo tragan.

No se ve, que se escucha la pena de metal,
el sollozo del hierro que atropellan y escupen:
el llanto de la espada puesta sobre los jueces
de cemento fangoso.

Allí, bajo la cárcel, la fábrica del llanto,
el telar de la lágrima que no ha de ser estéril,
el casco de los odios y de las esperanzas,
fabrican, tejen, hunden.

Cuando están las perdices más roncas y acopladas,
y el azul amoroso de las fuerzas expansivas,
un hombre hace memoria de la luz, de la tierra,
húmedamente negro.

Se da contra las piedras la libertad, el día,
el paso galopante de un hombre, la cabeza,
la boca con espuma, con decisión de espuma,
la libertad, un hombre.

Un hombre que cosecha y arroja todo el viento
desde su corazón donde crece un plumaje:
un hombre que es el mismo dentro de cada frío,
de cada calabozo.

Un hombre que ha soñado con las aguas del mar,
y destroza sus alas como un rayo amarrado,
y estremece las rejas, y se clava los dientes
en los dientes del trueno.


Miguel Hernandez "Las Cárceles"


















domingo, 20 de enero de 2013

La Casa de Labranza

Que pasó donde nunca paso nada?
Que pensaban  los que nunca tuvieron el privilegio de pensar?
Donde están los que allí moraron?
Quien contará aquellos recuerdos que nunca existieron?
Nos gritaron las moribundas paredes de fabrica, que son ellas las que existen, fruto del trabajo de los hombres olvidados  que con sus manos levantaron su único sueño…Vivir.
En todo eso pensamos a la luz de las tinieblas,  un soleado día de invierno.