martes, 16 de abril de 2013

Villacentenos, el pueblo asolado por la peste.

La Villa Centenilla o de los Centenos, en su juventud, en la Mancha semidesierta del siglo XIII, fue madre del vecino pueblo de Herencia, del que está próxima. De ahí salieron los primeros pobladores acogidos a su Carta Magna.
Tocada por la mano del destino, vino a menos y después de villa fue aldea y más tarde solo una dehesa que Alcázar compartía con Herencia, y contra la que pleiteó durante siglos por las importantes rentas de su bellota, dineros con los que Alcázar cercó la ciudad y le puso puertas, para defenderla de la peste que despobló Villacentenos y asoló la Mancha a mediados del siglo XV.
En 1800 era la mayor finca que había en el termino de alcázar,siendo invadida por las tropas francesas en 1811.
Está documentado que Villacentenos también fue una villa importante con término propio y con una iglesia que los siglos convierten en palomar, conservando visibles hasta hoy, las importantes arcadas del templo, y aunque no se queja de su destino, lamenta como madre el olvido de sus hijos Alcázar y Herencia.
En el palomar semiderruido, se puede ver de lejos el gran arco de la iglesia construida con restos del castillo
El viejo Villacentenos de la desierta Mancha del medievo, fue castillo en tierra de tránsito, y vigía natural de la frontera del Guadiana, frente a los Montes de Toledo, y villa de oscura historia, mora o cristiana según muevan la frontera. Y dehesa compartida de trágicas leyendas, de dos pueblos hermanos. Y ruinas hoy de aquella Villa Centenillos que tiene entre sus piedras la huella del pasado, y conserva en su recuerdo la magia que transmite los libros que nos cuentan historias y leyendas.
Y en el palomar que fue iglesia, se ha hundido un lateral sin que nadie se queje, solo las torcaces protestan, mis queridas indignadas, que zurean agraviadas, desahuciadas, expulsadas de sus nidos… ¡Que pena!