miércoles, 15 de mayo de 2013

Bodegas Marañon (Ciudad Real)



Esta es nuestra primera entrada dedicada al Urbex Rural, con especial interés en una serie de bodegas abandonadas que hemos visitado en Castilla La mancha, principalmente en la provincia de Ciudad Real. Esta zona tuvo una gran expansión debido al problema que sufrieron los viñedos franceses de las zonas vinícolas de Burdeos y Gard. La famosa plaga de la filoxera llega a Europa en 1868.
Esto se debió a la importación desde el estado de Georgia (EEUU) de la variedad «Isabela» de vid americana, con el objetivo de combatir la plaga de oídium que estaban sufriendo en ese momento las vides europeas. Estas importaciones trajeron también la filoxera, que, ya en Europa, fue poco a poco eliminando a las vides europeas, no adaptadas a estos tipos de insectos.
El primer registro de filoxera en España se remonta a 1878, en Málaga. Este foco sorprende puesto que no responde a la expansión natural de la filoxera por Europa, como sería lo esperable entrando por Cataluña  a partir de Francia, sino a un fenómeno de importación.
El corazón de Castilla la Mancha, con sus suelos arenosos, resistió y sigue resistiendo a la filoxera, por lo que aún se conservan los pies originales del siglo XIX, representando actualmente más de la mitad del viñedo manchego. Aproximadamente la cuarta parte de la superficie vitícola española mantiene las plantas autóctonas, en las zonas donde la filoxera no puede prosperar por las características del suelo.
Después de esta introducción necesaria como dato cultural pasamos a visitar la primera bodega situada junto a la estación abandonada de Marañón nombre que recibe también el conjunto de bodegas que se sitúan a ambos lados de la vía férrea.
La titularidad inicial de las mismas era de un grupo inversor francés, que como ya hemos explicado traslado su producción a tierras españolas por las características del terreno. Esto hizo que la comarca creciera a buen ritmo durante años llegando hasta nuestros días.
Estas bodegas ocupan la nada desdeñable superficie de trece mil metros cuadrados aproximadamente, según datos obtenidos del catastro.
Arquitectónicamente nos encontramos con un edificio de dos plantas,  presidido por amplias entradas arqueadas y grandes balcones en todo su perímetro. En el interior de sus grandes naves, no cabe duda que lo que más llama la atención son sus largas filas de tinajas coronadas por unas balconadas de madera en bastante buen estado. También quedan vestigios de las prensas de madera donde se prensaba la uva y los chatarreros no han podido desmantelar la gran báscula que hay a la entrada de la nave principal, del resto ya poco queda, solo un vetusto tractor escondido en la penumbra del silencio del vino.























 

domingo, 12 de mayo de 2013

Divinas hasta la muerte




Que somos, si no una caricatura de nuestros propios deseos.
Pasamos nuestras vidas en un mundo de vanidades preocupados por el que dirán.
Pero llegado el momento todavía nuestra egolatría nos lleva a un último esfuerzo por perdurar a miradas extrañas.
Sin embargo igual que nacemos todos iguales, cuando el destino nos llama, de nada sirve todo lo dicho porque solamente seremos una copia olvidada de nuestros anhelos.