lunes, 24 de febrero de 2014

Casa de los Frailes de Torrique



Casualmente alguna información habíamos recopilado de este Convento, después de una laboriosa búsqueda en Google Maps, conseguimos sacar unos precarios puntos GPS, años hacia que no utilizaba este practico aparato y hablo de los antiguos, esos que no tenían dibujitos y solo podías ver en pantalla unos numeritos y flecha indicando la dirección adecuada, eso sí siempre en línea recta.
Solamente encontrar el desvío en la carretera para ir al lugar ya fue complicado. El gran número de explotaciones agrícolas en la Vega del Tajo, hacen difícil su localización ya que se han abierto nuevas pistas y caminos de acceso a las fincas. Dos veces fue necesario repetirlo para llegar al convento. El primer día debido a las lluvias en camino se había convertido en una trampa de barro botijero, no hubo más remedio que desistir, ya que problemas allí significa que el servicio de grúa de tu compañía se lavara las manos. La prudencia triunfo por encima del deseo por llegar y explorar el dichoso sitio
A la semana siguiente con un buen sol, cielo despejado y sin previsiones de cambio, atacamos el enclave por segunda vez.
En un principio la pista es clara y de buen firme, a sus lados pequeños huertos y casas de fin de semana. Preguntamos a la primera persona que nos encontramos en el camino. No sabía de qué le estábamos hablando... miramos la maquinita y seguimos por el camino principal dirección a la zona baja de la vega, allí pensábamos estaría situado nuestro destino. Nada más lejos de semejante pensamiento.
Nuevamente paramos a preguntar a un señor de avanzada edad, pensamos que este por su edad si podría darnos algún dato y así fue, quedando entredicho nuestras averiguaciones cibernéticas.
En primer lugar nos indico en la lejanía un camino poco visible que subía los cerros, para llegar a ellos debíamos cruzar el Tajo y por la zona donde nos encontrábamos aquello no tenía pinta de tener un puente o paso lo suficientemente seguro como para atravesarlo con un Seat Arosa. En fin, primero habría que buscar ese punto y después decidiríamos que hacer.
Su localización no se dio nada mal, llegamos a la primera. Allí encontramos una pequeña central eléctrica que aprovecha la canalización del rio para obtener energía hidroeléctrica y como no cabía esperar de otra manera, allí estaba el puente... el camino se presentaba sin problemas
Ya nos frotábamos las manos, el GPS decía que estábamos muy cerca del destino, pero solo se divisaban montes y mas montes, pistas y más pistas, en general una orgia de caminos. El GPS excepto para coger el rumbo indicado y seguir a pie ya podíamos guardarlo, de nada nos serviría.
Total nos dimos unos millones de vueltas monte arriba, monte abajo; hasta que la casualidad quiso que al subir una empinada loma nos diéramos de bruces con el Convento de los Frailes de Torrique .
Estos son algunos de los datos obtenidos para ilustrar nuestra pequeña aventura.
Ruinas del convento de las frailes y oratorio, ubicado éste en la Dehesa de Torrique.
El paso del tiempo ha perjudicado mucho este lugar, además de los continuos expolios por parte de vándalos desalmados que se han llevado tinajas, maquinaria agrícola antigua, prensas preciosas de aceite que hasta el año pasado seguían en estas ruinas.
Un dato curioso, el convento era una zona de recreo para los Frailes, unas instalaciones en las cuales gozaban hasta de una piscina olímpica y de una servidumbre exquisita.




























 
 

2 comentarios:

  1. Mereció la pena llegar a este lugar. Lo que se ve en la foto parece un palomar... Magnífico sitio

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  2. Esta entrada es la misma que la de convento de las monjas (Torrique -España)conozco bien el lugar...

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