miércoles, 12 de febrero de 2014

Pueblos abandonados. Carrascosilla



Carrascosilla es una pedanía de Huete situada en la solana de un estrecho valle. Conocida también como la aldea millonaria debido al buen nivel económico que tenían sus vecinos, donde todos eran patronos y tenían varios trabajadores a su cargo.
Formado por unas veinte viviendas de las que salvo dos o tres las demás presentan un estado de ruina casi total.
Tenían luz eléctrica en las casas desde los años 40 que trajeron la energía desde el salto de Villalba. No así agua corriente, que era uno de los problemas principales de los carrascosilleros, la fuente que había no era apta para el consumo, y tenían que canalizar el agua de lluvia de los tejados hacia unos aljibes que tenían en las casas.
A pesar de que era un pueblo que se vivía aceptablemente bien, en cada casa solía haber uno o dos criados para ayudar en las tareas del campo y en verano venían cuadrillas de segadores de la provincia de Albacete, de la parte de La Roda para trabajar en la siega, hubo algunos condicionantes que hicieron que la gente se fuera marchando, como era por ejemplo el pésimo estado del camino de acceso al pueblo.
El problema del agua mencionado anteriormente también influyó en la marcha de los carrascosilleros y luego la situación que se daba de que las tierras se quedaron pequeñas para la siguiente generación pues en cada casa había varios hijos y no daba para repartir, así que todos empezaron a marchar, unos antes y otros después y la gran mayoría fueron hacia  Huete, allí  establecieron con casa y tierras para trabajar y otros seguían yendo a Carrascosilla a trabajar pero viviendo en Huete donde había más comodidades.
Así fue como en la década de los 70 el pueblo se quedó vacío y empezó el calvario para las edificaciones hasta llegar al estado actual, solamente las tierras se siguen aprovechando hasta la actualidad por los antiguos vecinos y otras gentes que las tienen arrendadas.











































 
 
 

domingo, 9 de febrero de 2014

El Monasterio



Ya de regreso a casa, escondido sobre la falda de una montaña divisamos un construcción abandonada de dimensiones notables. Todavía la calidad luz invernal nos dejaba un par de horas para al menos localizar aproximadamente algún camino que nos llevara hasta su lugar. Por mas vueltas que dimos el rio Tajo siempre nos cortaba el paso a pocos cientos de metros, solo se divisaba en la lejanía aquella inmensa construcción que para nuestra desgracia tenia mejor pinta en la lontananza que cuando por fin estábamos frente a sus derruidos muros, pero eso no ocurrió ese día.
Durante la semana y con ayuda de los mapas SIGPAC y dejarnos la vista localizamos la manera de llegar al enclave no sin dar un magnifico rodeo, ya que todos los caminos se encontraban cortados por el citado rio; había que vadearlo como Dios manda, es decir por un puente y por carretera y así lo hicimos el siguiente fin de semana.
La mañana no prometía debido a las inclemencias del tiempo, anunciaban lluvias; cuando estábamos a pie de pista al menos el tiempo nos dio un respiro y dejo de lloviznar. Los caminos no se encontraban embarrados, principal quebradero de cabeza para mi, el conductor y digo caminos porque había una maraña de cruces que en los mapas consultados no aparecían; sin embargo el sentido común, algo de orientación básica y el buen hacer porque no decirlo, nos pusieron sobre el buen camino.
Al final habíamos llegado. Una mezcla de ilusión y desilusión se mezclaban... que pena no haber descubierto este sitio hace 60 o 70 años pero como siempre digo: "Allí se podían sacar muchas fotos truco". solo hay que buscar los ángulos que nos ayuden a retroceder en el tiempo para imaginar aquel lugar en su máximo esplendor. Total que nos dieron cerca de las seis de la tarde saltando de piedra en piedra y jugándonos la integridad física debido al estado en que se encontraba aquel lugar.

Siempre que podemos nos gusta acompañar nuestros artículos con datos históricos del lugar visitado. En esta ocasión los datos encontrados no pueden ser mas breves por lo que también los acompañamos con algunas valoraciones realizadas por nosotros.
Aunque dicen que este lugar fue una ermita, a nosotros por sus dimensiones no nos parece muy acertada esa definición. La construcción ocupa una superficie construida de unos 1.000 metros cuadrados, de dos plantas en algunas ocasiones, lo cual multiplicaría la citada superficie. De lo que fue la iglesia poco queda además de sus muros de mas de 80cms de grosor; todo hace pensar que aunque la cubierta ya es historia, debió estar formada por un clásico tejado a cuatro aguas, aunque en su interior se conservan arcos de medio punto, seguramente fueron ornamentales. Se puede observar en el resto del complejo, donde todavía se conservan los tejados, que son arquitectónicamente del tipo mencionado. La superficie interior del templo supera los 300 metros cuadrados aproximadamente. Adyacentes al mismo encontramos la zona dedicada a vivienda construida entorno a un gran patio central. Están construidas en dos plantas y ocupan una superficie total aproximada de unos 1100 metros cuadrados y algo mas de 150 metros cuadrados para albergar ganado y enseres, también algunas cuervas para guardar el vino, aunque no encontramos restos de tinajas que así lo atestigüen.
Esta ermita ya se conocía desde el siglo XVIII  aunque con toda seguridad será anterior, posiblemente del siglo XIII o XIV.
































 
 

Modelo: Julia