domingo, 5 de octubre de 2014

La casa de Kohl Hamburg



Casualidades de la vida un semáforo en rojo hizo que detuviéramos el coche junto a una puerta abierta; debía ser el único semáforo de aquel pequeño pueblo. Un quinto sentido nos llevo a dejar el coche aparcado de mala manera en una esquina y meter la nariz donde nadie no llama.
La planta baja estaba abandonada, vacía y  dejada de la mano de Dios; pero el chalet tenia tres plantas que no tardamos en explorar... amigos míos,aquello se había convertido en un sueño para cualquier anticuario y vosotros que opináis?.