lunes, 16 de marzo de 2015

Tamayo. El pueblo fantasma



Este es un pueblo extraño. Según vas entrando al centro, ves su auténtica cara desoladora. Muchas casas se conservan bastante bien -por lo menos sus muros exteriores-, las puertas todavía conservan robustez, y los números de las calle todavía figuran encima del  dintel. Algún escudo nobiliario en las fachadas, la otorgan a esta villa de cierta importancia. Y en realidad la tuvo.
Las crónicas dicen que fue deshabitado a finales del siglo XIX tras haber sufrido sus habitantes una gran epidemia de filoxera que arruinó sus cultivos de chacolí del cual subsistían sus habitantes.
Una anécdota interesante tiene este pueblo. A mediados del siglo XIX hubo un acontecimiento bastante extraño. Al mismo tiempo que una gran nube de humo se alzaba en el cielo, tapando el Sol, hubo una especie de "corrimiento de tierras" en los campos de alrededor, confundiendo así a los vecinos que no alcanzaban a encontrar sus huertos en el mismo sitio después del suceso. A las casas y habitantes no les pasó nada. Este hecho está narrado en un libro de crónicas oficiales de España, así como en el libro de la parroquia. Sin embargo al buscar movimientos sísmicos en la fecha, no hay ningún dato. De hecho no existe ninguno en ese año específico -1849.
La iglesia se impone en mitad de Tamayo con una conservación exterior espectacular. El buen estado de conservación de la misma y la vegetación que campa libremente por sus paredes la dotan de un tinte misterioso e inquietante. Entrar en un sitio como este no es nada relajante. Por dentro, lo de siempre. Tumbas profanadas, altares destrozados y pintadas varias que no hacen mas que destrozar lo abandonado. Alta y robusta, nada más podemos destacar ya que el expolio ha sido total.
Estructura: tiene una fachada y portada de iglesia bajo-medieval en la que se pueden apreciar diversos materiales y estilos superpuestos hasta el campanil en forma de espadaña.
La portada es gótica con dos archivoltas superpuestas y una cornisa de guardapolvo del siglo XIV. El resto de la fachada hasta el campanario es renacentista, con arcos de medio punto del siglo XVI. Las bolas del remate de la espadaña son del siglo XVII-XVIII.
Los distintos materiales denotan las diversas etapas de construcción debidas a posibles incendios, derribos, o movimientos demográficos de población.
El pórtico de entrada es reducido, y se prolonga hasta la mitad del lateral derecho de la construcción.
Abandono el pueblo con una sensación de que todo lo que he leído no es suficiente para explicar esta huida. Podrían ser varios factores juntos. Pero el misterio morirá siempre entre las casas de Tamayo.
Ya no se oyen risas en Tamayo. Ni llaman a la oración sus campanas. Quien sabe, tal vez los tiempos futuros con sus nuevos medios de comunicación  le  devuelvan su viejo brío y aventen su soledad. "A Tamayo lo que es de Tamayo" . Si es que  ya no es demasiado tarde.


 























 
 


2 comentarios:

  1. Bonitas fotos como mola el pueblo en especial la iglesia con esos pórticos .

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  2. Gracias Susana por tu comentario y bienvenida al mundo de los abandonos. He visto que ya has comenzado tu blog y tu primera visita e un sitio que siempre llamo mi atención, enhorabuena.
    Para colaborar contigo y que la gente vaya viendo tus trabajos añado tu web a mi lista de Webs Amigas.
    Desde Madrid un saludo, Jabier Suárez

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