martes, 19 de mayo de 2015

El Hospital de los Tisicos



Y entonces reconocieron la presencia de la Muerte Blanca. Había venido como un ladrón en la noche. Y uno por uno cayeron los convidados en las salas de orgía manchadas de sangre y cada uno murió en la desesperada actitud de su caída. Y la vida del reloj de ébano se apagó con la del último de aquellos alegres seres. Y las llamas de los trípodes expiraron. Y las tinieblas, y la corrupción, y la Muerte Blanca lo dominaron todo.











 



 
 
 


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