domingo, 20 de septiembre de 2015

Palacio de la Marquesita



Mejores años habían corrido, hoy por sus venas solo corre el opio y el alcohol, triste recuerdo de aquellas fiestas cuando su nombre sonaba con respeto en tierras castellanas.
La muerte de su esposo el marqués, la sumió en una profunda tristeza de la que ya nunca saldría; paulatinamente se fue dejando y todo lo que la rodeaba corrió la misma suerte.
Hoy sola y abandonada recorre lo que todavía queda de aquella lujosa morada, entre lágrimas, gritos y visiones. Aquellas tierra antaño prosperas languidecen bajo el sol y el frio estepario.
Y cuando muera quien se acordara de la desdichada marquesita, aquella mujer que se enterró en vida disfrutando las mieles de la lujuria. Solo quedaran los escombros de su palacio y debajo sus huesos quebradizos como la vida misma.






























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