miércoles, 28 de octubre de 2015

CELDA 211 (Segunda Parte)

La Cárcel concordataria  fue una prisión que existió en España durante el régimen franquista y que fue elegida para que los sacerdotes y religiosos que fuesen condenados por algún tipo delito pasasen en ella su periodo carcelario. La cárcel era un pabellón de la antigua prisión provincial, habilitado expresamente para tal función y separado del resto de pabellones, donde vivían otros presos, tanto comunes como políticos
Todos se levantaban a las seis de la mañana y desayunaban una hora después. Había quien aprovechaba el tiempo para estudiar. Durante las comidas, un funcionario paseaba entre las mesas escuchando las conversaciones. Ello era parte de un sistema de control que agobiaba a los reclusos. Según ellos, la presencia de los vigilantes era constante, ya fuera en la sala de estudio, el patio, el lavabo o la ducha. Esta falta de intimidad se agravaba por un hecho: el WC y las duchas carecían de puertas.
Las autoridades procuraban que los presos permanecieran aislados del mundo exterior. En primer lugar, a través de una interpretación restrictiva del reglamento de visitas, que sólo se permitían a los familiares de primer grado (padres y hermanos pero no, por ejemplo, primos)
Por otra parte, se ejercía una rígida censura para impedir la difusión de noticias.
Los encarcelados se quejaban de que ni siquiera se les permitía ver el Telediario. Los periódicos que leían habían sido convenientemente expurgados.
La correspondencia se hallaba sometida a parecidas restricciones. El preso sólo podía escribir una carta, un determinado día de la semana, y enviarla únicamente a padres y hermanos
Algunos presos decididos a no aguardar pasivamente el cumplimiento de sus condenas, proyectaron una fuga espectacular hacia 1969. Por desgracia, el plan fue descubierto cuando todo estaba prácticamente ultimado.
Esta cárcel fue cerrada en 1994 definitivamente, permaneciendo abandonada hasta nuestros días.










































  

Hay algo mas preciado que la libertad para un ser vivo?...
Eso pensé, cuando mi bota se engancho a mas de diez metros de altura mientras mis ojos contemplaban lo que podría ser un después.

2 comentarios:

  1. Me encanta este sitio, flipantes las dos partes

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    1. Como estas David: Si te digo la verdad, este lugar ante todo me producía intranquilidad, solo pensar que una torpeza nos puede llevar a ser actores en primera persona en un lugar como este.

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