lunes, 7 de septiembre de 2015

Balneario abandonado de Yemeda



Al igual que muchos españoles a nuestro regreso de las vacaciones sufrimos el famoso síndrome posvacacional y decidimos tomar un fugaz descanso en el abandonado balneario de Yemeda.
Con la fiebre del turismo en España, los propietarios han decidido realizar algunas mejoras en el citado inmueble, tales con el tapiado de sus ventanas y desbroce de la maleza que lo rodeaba, siendo ahora más que complicado el acceso a sus instalaciones.
Acostumbrados a contingencias de última hora tampoco nos fue muy difícil entrar e instalarnos cómodamente. Observamos como la decoración cada día tiene una tendencia más minimalista.
Con pulcritud elegimos entre uno de sus muchos armarios el más adecuado para colocar nuestros enseres y comenzar a disfrutar de tan merecido descanso.
Mientras pensamos en el duro año que nos espera os dejamos con algunas de las instantáneas que sacamos de estas instalaciones de recreo y paz.




































domingo, 6 de septiembre de 2015

La Fortaleza II



De regreso de nuestras agotadoras vacaciones, no podíamos dejar de hacer un alto en el camino y detenernos por segunda vez frente a la Fortaleza.
A primera vista observamos que algo  había cambiado, la antigua y desvencijada valla metálica había sido sustituida por una de menor altura, de ella colgaba un nuevo cartel rojo chillón anunciando su venta y número de teléfono.
Dejamos el coche a buen recaudo y cargamos con todo lo necesario para llevar o mejor dicho intentar nuestros propósitos. Despacio cruzamos la carretera mirando con admiración la megalítica construcción de hormigón que recorta su silueta sobre el pantano.
Primera y esperanzadora observación: La vaya metálica lucia un hermoso agujero que nos permitiría pasar al recinto como reyes bajo palio; las optimistas esperanzas no cesaban aquí, según subíamos la escalera principal que daba acceso al complejo vimos como los hierros corrugados que hacían impensable el paso a sus entrañas, habían sido doblados como por arte de magia. Una mezcla agridulce recorrió mis pensamientos… “No seriamos los primeros”.
Sin prisa recorrimos todo su perímetro exterior fotografiando a placer todos y cada uno de sus rincones. Esta magnífica obra de arquitectura bien lo merece.
Por fin encaminamos nuestros pasos a la entrada principal en espera de descubrir todos los secretos que antaño vislumbramos a través de rejas y cristales. Sin embargo amigos, aquí acaba otra parte de la historia sin contar de La Fortaleza.
Una vez atravesados los hierros que dan acceso al hall nos encontramos con una flamante puerta acorazada, jalonada a ambos lados por unos pequeños aparatos blancos, con botones alfanuméricos y unas parpadeantes luces rojas. No tendría líneas para describir tamaña decepción.
Una vez más fuimos derrotados por la Fortaleza pero la historia todavía no ha tocado a su fin… VOLVEREMOS.