domingo, 8 de noviembre de 2015

Mundo subterraneo



En España la exploración subterránea no es muy común; en grandes ciudades como en la que nosotros vivimos el acceso a este particular mundo es difícil y complicado, principalmente por las medidas de seguridad y restricciones a las que están sometidas este tipo de infraestructuras.
Hace pocos años, en 2009 se acometió una gran infraestructura, un Estanque de tormentas  en una de las zonas nuevas de expansión urbanística.
Se encuentra situado debajo de una explanada. La finalidad de este depósito es contener el exceso agua de lluvia, en condiciones meteorológicas de gran intensidad de precipitación. Se trata de un gran depósito subterráneo, con respiraderos en la superficie de la pradera.
El acceso al estanque de tormentas se hace a través de la rampa para vehículos que es relativamente fácil de franquear, a lo que se añade que en ningún lugar de dicho acceso se ve señalización que prohíba la entrada a personal no autorizado.
En la zona noreste del estanque de tormentas surge un canal de aguas residuales a través de un salto de agua accesible por una escalera de hormigón muy resbaladiza. Por el centro del depósito discurre una cloaca que termina en unas exclusas que están atrancadas por piedras. A partir de aquí la cloaca discurre subterráneamente. Esto supone un grandísimo peligro, porque cualquier persona, que por accidente cayeran al cauce de agua serían arrastrados y morirían ahogados.
Dentro de la inmensa sala se encuentra el mecanismo de apertura y cierre de las compuertas de la presa, siendo posible su manipulación.
Bien pues después de esta introducción os contamos nuestras sensaciones en esta nueva exploración totalmente novedosa para nosotros.
Al lugar como ya hemos dicho se accede por una rampa de grandes dimensiones ya que esta adecuada para la entrada de vehículos de gran envergadura, a ambos lados encontraremos gran cantidad de pintadas como es lógico, una vez descendida esta nos encontramos con una sala de dimensiones colosales poblada de columnas que sujetan la estructura; esta sala seria el estanque propiamente dicho. Las linternas no servían de mucho dentro de esa tremenda oscuridad ya que a pocos metros de la entrada no servían de mucho para orientarnos, bastante con ver donde pisábamos, el suelo estaba mojado y muy resbaladizo; después de caminar unos cientos de metros parecía que aquella sala de columnas llegaba a su fin. Durante todo el recorrido se escuchaba el sonido ronco del agua pero nadie adivinaba por donde circularía semejante torrente de agua.
Según nos acercábamos al final de la sala divisamos el lugar de donde provenía todo ese ensordecedor ruido; era una cascada escalonada, por donde de un  descomunal túnel salía el agua. Allí comenzaba lo que supusimos seria la red de túneles, efectivamente así fue.
El olor sin llegar a ser nauseabundo se podía soportar por lo que decidimos seguir adelante.
Este túnel debería ser el colector principal, con unas dimensiones aproximadas de algo mas de 3 metros de anchura y 2 de altura, ambos lados estaban jalonados por unas estrechas aceras y por su centro el caudal de aguas sucias y/o fecales.
En la gran sala principal el grado de humedad era sobresaliente, sin embargo como por arte de magia una vez dentro de estos colectores la humedad desaparecía dando lugar a un ambiente cálido, donde costaba respirar.
Después de varios cientos de metros de monótona oscuridad el  túnel se dividía para dar lugar a dos túneles esta vez circulares y de menos tamaño, las aceras por donde caminábamos ahora de convertían en solo una y algo mas estrecha. Al azar tomamos el de la derecha, total ambos era iguales y no había ninguna referencia que nos hiciera dudar.
Enfocar al horizonte para ver donde conducía era inútil, la luz era devorada por la oscuridad.
Seguimos y seguimos adentrándonos mas y mas, de vez en cuando encontrábamos escaleras en la pared que supuestamente conectarían con el exterior, subimos por una de ellas por eso de tener una salida de emergencia en cartera... no fuimos capaces de levantar la gruesa tapadera de cemento, automáticamente todos pensamos los mismo: !!Chungo!!
No pasa nada para eso hemos venido, tira...
Otra nueva bifurcación, esta vez dos túneles, uno de ellos por el que estábamos circulando, el otro mas pequeño. Imaginar cual tomamos?. Efectivamente, el pequeño.
Llevábamos mas de media hora caminando a buen paso por las calles de aquella ciudad subterránea...paramos para recapitular y meditar. Una comprobación con los móviles nos dejo algo mas que preocupados, allí no había cobertura ninguna. Nadie había calculado medida de seguridad alguna, por no llevar no llevábamos ni recambio de pilar para las linternas. Las cosas así no deben de hacerse, parecemos nuevos en estas lides.
Respirar cada vez costaba mas o eso nos parecía; quizás estaríamos inhalando algún tipo de gas alegremente y nosotros sin saberlo.
Todos estos pequeños detalles cementados en voz alta, no llevaron a la conclusión de que había llegado el momento de poner pies en polvorosa y regresar por el mismo camino.
Relativamente satisfechos así lo hicimos, no sin tener el gusanillo de regresar esta vez correctamente pertrechados.