lunes, 11 de septiembre de 2017

La Mansion de O.H. Hooff


Existen abandonos y abandonos con mayúscula, el que hoy os presentamos lo calificaría de sobresaliente.
No era la primera vez que pasaba delante de esta mansión, casi siempre de noche y otras con prisa, por lo que nunca tuvimos la certeza de cual era su estado: Nada indicaba que semejante casa hubiera sido dejada en manos de Dios.
Esta vez no llevábamos prisa, y porque no parar y darle un vistazo.
La cancela de la puerta principal daba el aspecto que llevaba tiempo sin haber sido abierta, otra señal el jardín abandonado, pero lo que en ningún momento pensamos fue encontrar la puerta  principal abierta de par en par.
La primera opción y única que barajamos para comenzar su explotación fue llamar con los nudillos en la puerta y preguntar con un tono de voz mas que alto si allí había alguien, tras unos segundos interminables de espera repetimos la operación; de nuevo la contestación fue el silencio.
De puntillas y asomando la nariz la lo primero comenzamos a recorrer su interior. Cada paso  menos crédito dábamos a lo que nuestros ojos iban descubriendo.

En el hall encontramos nada menos que dos fantásticos pianos, de allí una escalera de piedra daba acceso a los pisos superiores.
Comenzamos a recorrer el interminable pasillos que daba entrada a varios salones, cocina, zona de servicio. baños y alguna habitación.

































Ya en el piso de arriba la distribución de la casa era similar a su planta baja, todo giraba en torno al interminable pasillo. Allí se encontraba el grueso de las habitaciones que no eran pocas.
Muchas de ellas decoradas con ambiente juvenil lo que nos lleva a pensar que habría sido habitada por una familia numerosa.
En ninguna de ellas faltaba detalle; incluso en los baños llamaba la atención que aprecia que terminaban de ser utilizados, hasta el rollo de papel higiénico estaba nuevo; toallas limpias y demás enseres para el aseo se encontraban en su sitio.
Constantemente teníamos la sensación de que en cualquier momento sonara una voz ronca, sorprendida y malhumorada que nos dijera: !!! QUE HACEN USTEDES AQUI !!!





























Y de allí salimos, con el mismo miedo y cautela con la que entramos; junto a muestro vehículo se encontraba otro aparcado..."Tranquilidad", todos sabíamos donde habían ido. serian otros que como nosotros todavía no se habían fijado en lo que tenían delante de sus ojos.
Ya solo nos queda resaltar que este tipo de localizaciones no serán de dominio publico  por el propio sentido común.

Por  cierto al salir cerramos la puerta  😕





2 comentarios:

  1. Al cerrar la puerta cierran ça oportunidad a otros exploradordes. Y dan la opcion a empezar a rebentar cristales etc..

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    1. Si la opción es reventar los lugares poco tienen de exploradores urbanos los que así se comportan.

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